Cataluña: Nacionalismo o en contra del Nacionalismo Español?

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En nuestro último artículo utilizamos los dos elefantes del gran pintor Salvador Dali, ahora con esta imagen de tres elefantes agregamos un nuevo elemento: Diálogo. Ya sea el atardecer o el amanecer de una nueva realidad, no podremos avanzar sin los tres al mismo nivel.

Uno de los aspectos mas importantes de una democracia es su capacidad de reunir gente de diversas ideologías. Cuando la sociedad no permite acoger  diferentes posiciones se convierte en una tiranía en donde cualquier intento de negociación y diálogo es tomado como un símbolo de debilidad y fracaso. Recientemente, el líder de la oposición Pablo Casado (PP) ser refería al proceso catalán como una “humillación para España”.

El Diálogo es el pilar básico para construir un Estado de Derecho , el escenario opuesto es la Imposición de la Ley en contra de la voluntad de una mayoría de ciudadanos, mas próximo a reglas dictatoriales.

Es por ello que las razones que esgrimen los líderes opositores como Albert Rivera (Ciudadanos) de estar en contra de una reforma Constitucional como “destrozar España”, “anti-democrático” y una “amenaza para la Unidad de España” no son lo suficientemente sólidos y son solo una forma de reafirmar el poder del Nacionalismo Español.

Un sistema democrático debe permitir y negociar posiciones diversas, si no, destruye y amenaza la coexistencia de España en su conjunto, no solo de Cataluña.

 Ahora bien, que está mal en el reclamo de independencia de Cataluña? El proceso en sí mismo, la falta de visión y foco  -particularmente en lo que a estabilidad financiera se refiere- y la euforia derivada por la frustración de sus ciudadanos debido a altos niveles de corrupción del Gobierno Central y la Monarquía. La última es una institución que no ha sabido reformularse a sí misma, tornarse innovadora y adaptarse a los nuevos desafíos con flexibilidad y sensibilidad para aceptar la diversidad ideológica y política.

 Ambas partes han transformado el proceso en extremismo. Un proceso que se puede resolver con Diálogo, Negociación y/o Mediación desde las instituciones –como la Monarquía-. En cambio, se ha transformado en un “monstruo gigante” fuera de control.

 Así es, la impresión de los ciudadanos es de que los Catalanes son “enemigos que quieres romper la armonía de una España unida”, alimentados por una prensa parcial y lideres Reformistas sin objetivos claros que resulta en un proceso que se les va de las manos.

Cataluña, luego de décadas de reclamar por un cambio está caminando con torpeza hacia otras alternativas. La Independencia es tan solo una de esas salidas. En una Democracia, la unidad viene de la diversidad, no de regímenes autoritarios de “aplicar ley” sin criterio, sentido de reformas y sin tomar en cuenta la voluntad de una mayoría de ciudadanos.

 Hay demasiadas emociones sobre el escenario: enfado, frustración y euforia de los Catalanes y de líderes e instituciones sin voluntad para buscar alternativas tales como alianzas, implementando el ODS 17. Moviéndose dentro de un marco democrático de estar unidos en la diversidad. Esto es lo que realmente mata la esperanza de España de tener Unidad: la falta de voluntad política para hacer alianzas.

 Prisioneros políticos, líderes en el exilio, un Parlamento cerrado, es el escenario del caos y la exaltación del Nacionalismo Español, de la dictadura post-Franco que no permite moverse mas allá de las tradiciones. Un círculo vicioso de un seudo Estado de Derecho.

Las sociedades modernas vulnerables a las crisis con altos niveles de corrupción solo podrán encontrar la salida con una reformulación profunda de sus instituciones y no a la defensa violenta de un status quo que no responde y no está dando resultados para obtener una convivencia pacifica para toda España, no solo Cataluña. Es precisamente este Nacionalismo Español –que viene de la época de Franco- que evita que se sigan con las recomendaciones de la Unión Europea de consturir confianza y seguridad a través del diálogo y las reformas.

Líderes políticos sin visión se van convirtiendo en más y más débiles en sus fundamentos y por ello, más agresivos. Literalmente están reclamando una “aplicación agresiva del art. 155” (intervención de las instituciones Catalanas) negando toda posibilidad de diálogo y alimentado odio todos los días, en vez de conciliar y negociar. Al punto que el simple acto de usar un lazo amarillo por los Catalanes representa una amenaza y un signo casi violento para Albert Rivera (líder de Ciudadanos) quien ha participado con su equipo en quitar los lazos de espacios públicos.

Cuando se llega a este nivel de euforia y odio por aplicar la ley dentro de un sistema democrático mediante un NO al diálogo y sin escuchar las recomendaciones de la Unión Europea, el segundo paso es la Mediación externa.

Es indispensable plasmar de coherencia y visión este escenario de caos en donde quedarse estancado y no avanzar hacia soluciones no es la respuesta y traerá mas rechazo desde Cataluña.

Un nuevo concepto de soberanía es lo que construye un mundo global así como la aceptación de la diversidad ideológica que lleva hacia la integración y la convivencia.

Cataluña está reclamando un cambio en donde la Independencia es el último paso.

Para llegar a la Unidad debemos parar el Nacionalismo Español y la alimentación constante de odio de los líderes políticos.

El proceso de Cataluña: una guerra de Nacionalismos que necesita Dialogo, Negociación y Mediación

 

 

 

 

 

 

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