Gestión emocional durante COVID19

Las emociones son siempre vistas como un aspecto subjetivo de nuestras “extremadamente realistas” vidas, de la histeria a la indiferencia, de la ignorancia al exceso de respuestas científicas para una crisis que falta de, precisamente, precisión. Desde no usar mascarillas hasta sentir miedo de salir fuera. Todos ellos sentimientos, visiones subjetivas desde una realidad objetiva que nos golpea a todos por igual….a menos a nivel emocional. Sin embargo, no todos gestionan correctamente la natural paranoia que se crea con un virus extremadamente contagioso y que se expande y muta rápidamente hacia nuevas formas, exigiendo niveles de alerta diferentes y construir nuevas relaciones con la comunidad.

Las propias medidas políticas suponen un estado emocional de miedo desde los líderes que ven en la prevención la única manera de derrotarlo.

Aunque es la cultura la que marca la estrategia, cada cultura se maneja con emociones societales desde muy distintos puntos de vista. Los países Nórdicos dejan todo a la responsabilidad personal con menos reglas, excepto por el uso de mascarillas o el distanciamiento social. Mientras que los países Mediterraneos conscientes de la necesidad de ser directos y crear compromiso a través de fuertes reglas ven en decisiones imperativas la clave para el éxito.

Al final, todo es cuestión de gestión emotional, como nadie estaba preparado para esta pandemia quien es el que toma el mando? El Estado o los ciudadanos?

En cualquier caso, las emociones negativas de miedo y pánico representan un verdadero límite y no la implementación de medidas de seguridad que han mostrado ser efectivas y bajar de manera drástica el porcentaje de muertes.

Por otra parte, hay demasiada presión por volver lo antes posible a la “normalidad”, pero es realmente para resolver la crisis solo la necesidad emocional de sentir que estamos en “tiempos normales”? No sería mejor aceptar la crisis y trabajar en alternativas para vivir lo mismo pero de otra manera? No se trata solo de distanciamiento social sino de un Medio Ambiente verde, la cuarentena ha ayudado a alcanzar lo que parecía imposible, por lo tanto, volver a la normalidad es también volver a un Medio Ambiente contaminado…

Hay lecciones que aprender en resiliencia: personal y societal y no podemos simplemente perder la oportunidad de construir un nuevo equipamiento emocional que nos permita prosperar mas para nosotros mismos y el planeta. De todas maneras, estamos caminando en una dirección que exige relaciones virtuales  e intercambios creativos, es esa la razón para tomar esta crisis algo asi como un “ensayo” de un nuevo mundo y centrarnos en medidas de adaptación, en vez de medidas que vienen del pánico. Es verdad, a nivel local tal vez no es la respuesta pero sin duda es la manera de centrar nuestras actividades en aspectos globales –dentro de una dimensión global-. Líderes políticos de todas las ideologías están focalizados en una perspectiva local, es lo correcto, no hay tiempo ni recursos para un abordaje global de la pandemia sino para reforzar la fuerza local dentro de la coordinación internacional.

Si los servicios de salud no estaban preparados para la pandemia, tampoco lo estaban nuestras emociones, que todavía están lideando con el impacto del confinamiento y tratando de gestionar el miedo que está ahí –consciente o inconscientemente-. No todas las personas estaban preparadas para una situación que está fuera de control y que tiene un impacto de una manera tan tangible, pero definitivamente lo que marca un punto de inflexión es la idea de que el Estado está ahí para proveer de serenidad. El Estado no es precisamente un agente para gestionar emociones sino una “máquina de acción” y de medidas precisas que tiendan a parar la pandemia lo antes posible. Esto es una diferencia sustancial de las expectativas que miles de ciudadanos han experimentado con: la idea de que todo estará bien por la acción estatal y no desde su propio compromiso personal. En aspectos financieros está claro que el respaldo público es necesario pero no necesariamente en emociones que solo pueden ser desarrolladas con un sentido de resiliencia individual y conexión –virtual- con la comunidad. La manera equivocada de concebir un Estado de Bienestar: como un protector en vez de una maquinaria dirigida a resultados para proveer de soluciones a una crisis de dimensiones excepcionales. La Democracia ha hecho de la crisis un agente centrado en el Gobierno mas que un socio que busca soluciones dentro de un rol de liderazgo.

 Es el momento para reforzar nuestras emociones tanto como maximizar el potencial de nuestros recursos virtuales. Pertenecer a comunidades virtuales, participar en sesiones de auto-control y enfoques holísticos puede llegar a ser la clave para entrar en la resilencia personal y no dejar que nuestras emociones traicionen nuestra misión por mantener la estabilidad dentro de la incertidumbre. Gestionar el cambio es parte del desafío y las emociones juegan un rol de liderazgo para hacer que sucedan.

Incertidumbre por el presente y futuro, miedo, pánico, cambio de hábito diarios, todos elementos que presionan para salir de nuestra esfera de confort y en donde el correcto equilibrio en la gestión marca una diferencia muy importante en términos reales de alcanzar estabilidad dentro de la emergencia.

A diferencia de la Pandemia de 1918, podemos vivir virtualmente y de alguna manera independientemente, en comunidades o buscando nuestro camino de resiliencia personal. Las herramientas para entrar en la resilencia son accesibles, virtuales y abiertas para ser usadas y ese es el desafío mas importante de las redes sociales e Internet:  una red caótica de información que exige una disciplina fuerte de nuestra parte.

Al final, la gestión emocional es parte de una actitud de buena voluntad y generosidad por encontrar soluciones y no esperar por otros para que la proveean. Es una fuerte determinación de mirar a esas herramientas mas adecuadas para nuestra personalidad o estilo de vida y la capacidad de aislarnos y conectar mas y mejor que nunca. Calidad de conexiones, información justa y creatividad representan las “tres damas” que hacen un circulo de resiliencia personal y social.

Como la escultura – Terminal 4, Aeropuerto de Barajas, Madrid, España- la “Soñadora” con la Realista y la Coqueta, viviendo diferentemente pero con objetivos comunes que le permiten compartir y conectar pacíficamente

Buscando la resiliencia personal…

Quédate en casa

Quédate seguro.   

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